Ruta por el Valle de la Fuenfria (Sierra del Guadarrama )

 

Situación y limites

En los aledaños de los pueblos de Cecerdilla y Navacerrada, a unos 60 kilómetros de Madrid, se encuentra uno de los parajes guadarrameños de mayor belleza: el valle de la Fuenfria. En él nace el arroyo de la venta que más tarde tomara el nombre de rió Guadarrama, recorriendo gran parte de la Comunidad Autónoma de Madrid.
El Valle de la Fuenfria se sitúa en la zona oeste del Macizo de Guadarrama. Mira hacia el sur, y esta perfectamente delimitado por una cadena de montes que lo rodean por los flancos norte (la Bola del Mundo, La Maliciosa,  Siete Picos...) y oeste (cerro Minguete,  Montón de Trigo, Mujer Muerta....).
Una  característica  fundamental de esta zona, es la diferencia de alturas. Estas se sitúan entre los 1000 metros de los pueblos del  piedemonte y los 2.000 metros de las cumbres. Como consecuencia es una zona con muchas pendientes y efectos umbría/solana muy marcados, lo que hace que en verano las temperaturas sean  más frescas.
Su vegetación se caracteriza fundamentalmente por la presencia del pinar, que cubre ambas laderas. El bosque de pino del Valle de la Fuenfria, junto con los de Valsain y Navafria, forman parte de la mayor masa de pino silvestre del Macizo central. Debido a sus  características climáticas este bosque se convierte un refugio donde sobreviven pequeños grupos de  Acebos.
En la parte más baja del valle, que estuvo dominada por fresnos y robles, hoy ha sido aprovechado por el hombre para crear prados donde se alimenta el ganado.
Donde los pinos desaparecen por los rigores climatológicos, toman su lugar especies adaptadas  a los rigurosos invierno, como el piorno, enebro rastrero y le brezo.
En cuanto a la fauna los reyes entre los mamíferos del lugar son los corzo, jabalíes y tejones. Pero la mayor abundancia y variedad es de aves, cuya lista seria interminable.

Primer día

Partimos del serrano pueblo de Navacerrada con la finalidad de atravesar Siete Picos por el puerto de la Fuenfria (1.746 mtos.)  para  llegar hasta el pueblo de Valsain, ya en Segovia.
Tras atravesar el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares por él termino municipal de Navacerrada, dejamos a  nuestra derecha el embalse del mismo nombre al pie del escarpado pico de la Maliciosa.  Cruzamos el río  Navalmedio, con su presa al fondo, este  junto al de la Venta formara el río Guadarrama. Desde aquí  llegamos a Cercedilla donde enlazamos con el camino de la República que nos llevara hasta el puerto de la Fuenfria donde se encuentra la frontera entre Madrid y Segovia.
Este camino fue construido durante la Guerra Civil por el ejercito Republicano, sobre el antiguo Camino Real que unia el palacio real de Madrid con el de la Granja de san Ildefonso,  para poder llegar hasta Valsain donde hubo una famosa batalla.
Ha este puerto también se pude acceder a través de una Calzada Romana. Dicha calzada data del siglo I d.c., en tiempos del emperador Vespasiano. Unía Titulcia (localidad próxima a Aranjuez) con Segovia, atravesando la Sierra del Guadarrama. Probablemente pasaba por la madrileña Casa de Campo, desde donde dirigía hacia las Rozas y de aquí a Villalba, Guadarrama, Los Molinos y cercedilla, a partir de aquí se ascendía al puerto siguiendo el  curso del río de la Venta.
El hecho que este camino suba cercano a distintos arroyos, permite observar especias vegetales protegidas propias de zonas con una elevada humedad, algunas de ellas protegidas, como es el caso de tejos,  serbolas  y acebos.
Tras sobrepasar los miradores de Vicente Aleixandre y Luis Rosales, donde se halla un reloj solar, llegamos a la pradera de Navarrulaque, donde se encuentra la Fuente –Refugio Aurrulaque y la obra escultórica de Pablo Maojo, dedicada a los primeros caminantes de la Sierra de Guadarrama. Aquí hacemos un pequeño descanso para beber agua y abrevar a los caballos.
Continuamos nuestra ruta hasta llegar al puerto de la Fuenfria donde abandonamos Madrid para adentrarnos en Segovia. Desde ahí descendemos paralelos al arroyo Minguete, junto al cual, en una fresca  pradera, paramos a comer y a reponer fuerzas.
Tras llenar nuestros estómagos con una comida campera y descansar un rato bajo el sonido del agua decidimos proseguir nuestro viaje. Acompañamos al arroyo  Minguete hasta su confluencia con el río Eresma. En este punto recuperamos un antiguo camino construido en el reinado de Carlos III y que servía para que los pescadores, entre los cuales se encontraba el propio Rey, pudieran recorrer cómodamente la margen izquierda del río. La obra se conserva perfectamente con uno escalones que permiten descender a las pozas de río. Acompañados del perfume de los pinos y siguiendo siempre el margen del río llegamos a la Boca del Asno, bien conocido paraje que debe su nombre al parecido de una de las formas rocosas con una quijada.
Así sin darnos apenas cuenta y tras haber recorrido siglos de historia llegamos a  las inmediaciones de Valsain. Bello pueblo conocido en todo el mundo por su famosa madera, no en vano la mayor parte de su renta proviene de la madera y de las serrerías que existen en el lugar.
El descanso se hace necesario, dejamos a los caballos en las ruinas del palacio de Valsain, desde donde Felipe V seguía las obras del Palacio de la Granja y nosotros nos dirigimos al hotel.
Aquí hacemos noche disfrutando de la maravillosa oferta gastronómica del lugar con su famoso cochinillo o Judiones de la Granja y de postre un exquisito ponche segoviano

Segundo día

 

Proseguimos nuestro itinerario con las fuerzas renovadas que nos ha proporcionado el descanso.
Tras dejar el pueblo a nuestras espaldas cogemos un sendero que nos llevara hasta la Cruz de la Gallega, curioso topónimo cuyo origen puede muy bien explicarse en el hecho de ser esté, camino de segadores gallegos que descendía a la llanura castellana, atravesando el puerto de la Fuenfria
Desde aquí nos dirigimos al pinar de la Acebeda, hasta encontrarnos con el barranco de Rio frío.
Seguiremos todo el curso del río, donde nos encontraremos con la antigua toma de agua del Acueducto de Segovia; todavía hoy se utiliza con el mismo fin con el que fue diseñado hace siglos por los romanos.
Desde aquí seguiremos nuestro camino pasando por las orillas del pantano de Revenga, donde podremos descansar un rato y comer algo.
Unas vez que hallamos respuesto nuestras fuerzas tras haber comido y de la tradicional siesta, nos dirigiremos hacia la cañada real Segoviana o Vera de la Sierra. Esta cañada comunicaba el Sistema Ibérico con Extremadura. Parte de la sierra de la Demanda y la sierra de Neila, para terminar en extremadura, en Monterubio de la Serena. Por ella circulaban rebaños y pastores en busca de verdes pastos.
Pronte llegaremos al rancho de Santillana o del esquileo, un claro exponente de la época de la trashumancia y de las mestas, además de  una encrucijada de caminos, ya que en este punto se encuentran la Cañada real Soriana Occidental, la Segoviana y el antiguo trazado de la calzada Romana.
Siguiendo esta última nos dirigimos a nuestro punto de partida, la Cruz de la Gallega y desde ahí a valsain, donde nuestras monturas y nosostros descansaremos en espera de la próxima jornada.

Tercer Día

 

Partiendo desde el Pueblo de Valsain dirigiremos nuestros pasos hacia nuestra ya conocida Cruz de la Gallega, para desde ahí seguir por la parte Segoviana de la Calzada Romana, cruzandonos varias veces por el camino de la republica, ya que ambos trayectos discurren paralelos hasta el puerto.
Pronto llegamos a las ruinas de Convento de Casáras (1.650 Mtos) lugar lleno de misterio y encanto. Si alguien cree todavía en el embrujo de determinados parajes, debe escuchar el viento entre los pinos al atardecer junto al convento. En este lugar cuenta la Leyenda que vaga el alma en pecado del Gran Senescal de la orden de los templarios, Hugo de Marignac, desgraciado en amores por  culpa de una joven Condesa del reino de Castilla.
En realidad se trata de los restos de un pabellón de caza que construyo Enrique III y que en 1571, Felipe II,  lo convirtió en residencia real. Tomó el nombre de casa Eraso, secretario del Rey, y, por sucesivas contracciones, ha llegado a ser conocida por Casáras.
Más tarde también se utilizo como almacén de nieve para el cercano palaciode Valsain. En 1788 tras la construcción por carlos III, de la actual carretera del Puerto de Navacerrada,  para mejor acceso al Palacio de La Granja, se abandono el paso por la Calzada Romana de la Fuenfria, y en consecuencia el uso de la casa Eraso.
Todo ha desaparecido por la implacable acción del tiempo,  bueno no todo, todavía queda el fantasma del caballero, único habitante de estas ruinas.
Huyendo de fantasmas y almas en pena galopamos por el camino hasta el puerto, donde nos volvemos a encontrar con Madrid y con la desagradable sensación de que la excursión esta tocando a su fin, para tristeza nuestra y alegría de nuestras monturas.
Atravesamos los pinares de Cercedilla y enseguida vemos el Embalse de Navacerrada, signo inequivoco de que hemos llegado a nuestro fin tras dos bellos dias llenos de paisajes incomparables y recuerdos históricos de nuestro pasado.